Gigi Dall’Igna disfruta de un hito histórico. En Motegi, con motivo del Gran Premio de Japón, el director técnico de Ducati Corse ha alcanzado un hito que tiene sabor a leyenda: la centésima victoria de la «Rossa» en MotoGP desde que él mismo está al frente del proyecto. Una cifra que refleja mejor que cualquier otra estadística la transformación de Borgo Panigale, que ha pasado de ser un atractivo outsider a convertirse en la potencia dominante del Mundial de Motociclismo.
El ingeniero veneto, que llegó a Ducati en 2014, comentó el momento con su habitual ironía mezclada con orgullo. «Estamos viviendo una época dorada para Ducati, un periodo que probablemente no se repetirá fácilmente en el futuro», declaró Dall’Igna, consciente de haber construido algo irrepetible junto con su equipo de trabajo. Pero tampoco ocultó el peso de los años: «La otra cara de la moneda es que he envejecido junto con estos éxitos», bromeó, arrancando una sonrisa a los presentes.
Entre sus recuerdos más queridos, el técnico ha decidido mencionar la Desmosedici de 2015, una moto que supuso el verdadero punto de inflexión del proyecto de Ducati bajo su dirección. Fue esa la temporada en la que se sentaron las bases técnicas y filosóficas que, en los años siguientes, conducirían a un crecimiento constante hasta alcanzar el actual dominio absoluto en la parrilla. No es el modelo más ganador en términos absolutos, pero sí el más significativo desde el punto de vista ingenieril y humano, el punto de partida de un camino que ha cambiado para siempre los equilibrios de la categoría reina.
De esa base surgieron las Desmosedici, que en los últimos años han reescrito literalmente la historia delde oro del Mundial de Motociclismo, lo que ha llevado a Ducati a disputar —y a menudo ganar— tanto el título de pilotos como el de constructores y equipos, con una plantilla de pilotos cada vez más amplia capaz de subir al podio o incluso ganar a lomos de la Rossa, lo que demuestra que se trata de una moto competitiva en manos de distintos pilotos.
A pesar del logro alcanzado, Dall’Igna no tiene intención de detenerse y ya mira hacia el futuro con el mismo afán que le ha caracterizado desde su llegada a Ducati. De hecho, el equipo de Borgo Panigale sigue trabajando en nuevas soluciones técnicas de cara a las próximas temporadas, consciente de que mantenerse en la cima suele ser más difícil que conquistarla. La marca de las 100 victorias no se convierte, por tanto, en un punto de llegada, sino en un nuevo punto de partida para escribir nuevas páginas en la historia del motociclismo.
Un resultado que pone de manifiesto el trabajo de todo un equipo técnico, además del de los pilotos que, a lo largo de los años, han llevado a la Desmosedici al éxito, confirmando a Ducati como referente absoluto de la MotoGP moderna, un modelo de constancia e innovación que otros fabricantes contemplan con respeto y admiración.
Escrito por Fabio Averna
Artículo elaborado por la redacción de AiSportNews con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.
