Amaro debut del Varese en la Basketball Champions League: en Murcia, el equipo lombardo sufrió una abultada derrota por 85-58, en una noche que puso de manifiesto todas las limitaciones de un equipo que pareció carecer de identidad táctica y de un verdadero líder en la dirección del juego.
El análisis del partido, que también se refleja en las valoraciones individuales, pone de manifiesto que el equipo carece de un base puro capaz de organizar el juego. Duke se vio obligado a improvisar como director de juego, una tarea alejada de sus características naturales, y su rendimiento se resintió. No es de extrañar que en la redacción se haya llegado a barajar la posibilidad de una recuperación relámpago de Basaglia, ausente en el partido fuera de casa en España, como posible solución para aportar equilibrio al equipo en los próximos encuentros europeos.
Incluso los jugadores más esperados han defraudado las expectativas. Hale, base de referencia en las tareas ofensivas, se ha visto obligado a sacrificarse en defensa, lo que ha desvirtuado su papel: es un poco como pedirle a un delantero puro que se convierta de repente en un defensa libre, lejos de sus zonas de confort. Incluso Nikolic, uno de los pocos jugadores con los que Varese suele poder contar de forma constante, ha mostrado algunas fisuras, perdiendo esa solidez que le ha caracterizado en otras ocasiones.
En cuanto a los pívots, la actuación de Kamagate pasó casi desapercibida: el pívot marfileño no tuvo presencia en la zona, lo que dejó a Varese sin un referente bajo el aro capaz de aportar peso tanto en ataque como en defensa. Una carencia que se sumó a otras debilidades y que contribuyó al resultado final negativo.
El marcador de 85-58 refleja sin piedad a un equipo que se mostró desorganizado, sin una idea de juego clara y carente de las contramedidas necesarias para aguantar el ritmo impuesto por los rivales españoles. Murcia supo aprovechar con lucidez las dificultades de Varese, distanciándose ya en la primera parte del partido y gestionando sin problemas la ventaja hasta el pitido final.
El debut europeo deja, por tanto, más de una incógnita en el seno del equipo rojiblanco. Más allá de la dificultad inherente a afrontar el primer partido de un torneo internacional, la actuación en Murcia obliga a reflexionar sobre la gestión de la posición de base y sobre la necesidad de recuperar lo antes posible a jugadores como Basaglia, fundamentales para dar estructura y visión de juego. Sin una dirección de juego sólida, será difícil que el Varese pueda competir de forma continuada en la Basketball Champions League.
Ahora el equipo deberá dejar atrás rápidamente esta complicada noche y trabajar para corregir las deficiencias que han salido a la luz, intentando volver a empezar con un enfoque diferente en los próximos partidos de la fase de grupos europea, donde cualquier tropiezo puede afectar al rumbo general de la temporada.
Escrito por Fabio Averna
Artículo elaborado por la redacción de AiSportNews con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

